Portada mensaje y principios de moda sostenible

Moda sostenible en la industria de la moda

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Uno de los temas más densos y turbios dentro de la industria de la moda es precisamente este, la sostenibilidad. Ya existe mucha información al respecto aquí en internet y seguro te es familiar. Sin embargo la moda sostenible comprende muchos aspectos, y posiblemente por esto estés algo confundido(a) al respecto, y es normal. Cree me.

Si estás aquí es porque seguramente eres un(a) entusiasta de la moda y te apasionan las tendencias, las compras y las marcas. Pero también, porque sientes empatía por el planeta en el que vivimos y te importa lo que pueda pasarle a futuro.

¿No me equivoco verdad?

En este artículo te voy a explicar qué es la moda sostenible, y cómo puedes empezar a utilizarla. Sigue leyendo!

Los antecedentes de la moda sostenible.

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Para darte una descripción apropiada del término moda sostenible, vamos a mencionar los factores o antecedentes que hacen y permiten que esta exista.

La moda como industria, está catalogada como la segunda más contaminante después de la industria del petróleo, según la Organización de Naciones Unidas (ONU). Esto se debe a factores medioambientales, económicos y sociales.

Factores medioambientales

Primero hablemos del problemón medioambiental.

  • Cada año se producen 80 mil millones de prendas en todo el mundo.
  • A su vez, cada año se incineran 12 mil millones en todo el mundo, como desechos.
  • La moda es el segundo consumidor de agua y genera el 20% de aguas residuales.
  • Sólo producir un pantalón en denim requiere al rededor de 7 mil litros de agua, y 3.000 litros para una camiseta.
  • 7.000 litros de agua es más o menos lo que consume una persona en 7 años.
  • Dentro de este consumo se encuentran actividades como el cultivo de algodón y los procesos húmedos de las prendas (blanqueo, teñido, impresión y terminado).

Esto es lo que se conoce como huella hídrica, es decir el nivel de impacto por desperdicio de agua, generado en la producción de bienes y servicios. En este caso concerniente a la moda.

El señor poliéster

Hablemos de los materiales que componen las prendas que usualmente nos ponemos. Primero está el poliéster, cuyas fibras se conforman a base de derivados del petróleo y un proceso de polimerización. Es decir que son fibras con componentes plásticos.

El poliéster como materia textil se introdujo en la industria de la moda en el año 1941. Se dice que una prenda fabricada en este tejido puede tardar hasta 200 años en descomponerse. Esto quiere decir que la primera prenda hecha en poliéster todavía puede que exista y esté por ahí tratando de descomponerse.

Imagínate entonces a pleno 2020, la cantidad de prendas en poliéster que se han fabricado desde 1941. Abrumador, ¿verdad?

Otras fibras sintéticas muy utilizadas en la ropa son el spandex (licra), el nylon y el rayón, para cuya producción en prendas se emplean cerca de 70 millones de barriles de petróleo, anualmente.

El problema de estos textiles sintéticos no está solo en su eterna descomposición. Las prendas elaboradas en este material desprenden microfibras cuando se lavan. Microfibras que al ser tan diminutas no logran ser filtradas por los sistemas de tratamiento de aguas residuales, ocasionando su vertimiento directo en los océanos.

De acuerdo con la organización medioambiental Greenpeace España, más del 80% de la contaminación microplástica de los océanos viene del lavado de artículos sintéticos. Sumado a ello, 70 millones de árboles son talados al año para producir tela viscosa o rayón.

¿Y qué hay de las prendas en algodón?

Si por un lado llueve, por el otro no escampa.

A pesar de ser una materia prima para la mayoría de artículos de vestir, su proceso de cultivo también resulta ser bastante nocivo. Fíjate bien.

La producción de algodón es responsable del 24% de los insecticidas y más del 10% de los fertilizantes utilizados en el planeta. Los agroquímicos no solo erradican la peste, sino que van directamente a los suelos y afectan la tierra, el agua y a las mismas personas que viven cerca de los campos.

La huella de carbono de la moda

El 10% de las emisiones globales de CO2 (dióxido de carbono) pertenecen al sector, sobre todo por la actividad de transporte marítimo y los vuelos internacionales. Dentro de este porcentaje se incluyen las emisiones de los pesticidas a base de aceite.

Entre la producción de algodón, fabricación y lavado se calcula que se emiten 334 kg de carbonato. Esto es como conducir 111 km o ver televisión por 246 horas en una pantalla grande. Trágico pero cierto.

Fast Fashion

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Chica cargando bolsa de H&M tienda fast fashion

¿Has oído hablar de fast fashion o moda rápida? déjame explicarte.

La industria de la moda ha cambiado bastante en los últimos 20 años. Anteriormente las estaciones del año determinaban las colecciones que los diseñadores y marcas de moda lanzaban al mercado. Se realizaban exactamente cuatro colecciones, con las características ideales acorde al tiempo.

Sin embargo, con los cambios culturales y tecnológicos de las últimas décadas, nace el concepto fast fashion o moda rápida, como un intento de lograr la democratización global. Este nuevo y no tan nuevo sistema de consumo propone producir líneas de vestuario cada una o dos semanas, consiguiendo así más de 50 colecciones al año.

Este modelo comprende el abaratamiento de las prendas de tal forma que sean más asequibles. Para lograr abaratar los artículos se emplean materiales de menor calidad, como el poliéster y demás fibras sintéticas, cero amigables con el planeta.

Cada 15 días los percheros de las tiendas son renovados con mini colecciones, que posteriormente consumimos a muy bajo costo. Es aquí donde se emplean las diversas estrategias de marketing emocional.

El sistema de tendencias que nos hace creer que todo el tiempo estamos out o «fuera de onda», es lo que nos empuja a correr a las boutiques para adquirir nueva ropa que en la mayoría de los casos, no necesitamos.

Este modelo ha incrementado a grandes rasgos el consumo, y por ende la basura que se genera en el planeta. Según la ONU, las compras y el consumo han incrementado en un 60% con respecto al año 2000. El planeta se ha convertido en un vertedero de desechos y ya no tiene la capacidad de regenerarse. La emergencia ambiental es insostenible.

Todo lo anterior representa el impacto en términos ecológicos que ocasiona la industria mundial de la moda, encabezado por retailers como Zara, Bershka y Mango, por nombrar algunas.

¿Entonces, las consecuencias de la moda acelerada y el consumo masivo son cien porciento ambientales?

No, aún hay más. También afecta a la mano de obra en proporciones escandalosas.

Factores laborales y éticos

¿Te has preguntado por qué se consiguen prendas tan económicas? ¿por qué se obtienen promociones tan seguido en el mercado? Esto se debe a que el costo de producción es bastante bajo. Demasiado, si se compara con los márgenes de ganancia.

Aclaro que estoy hablando de los grandes retailers, que se permiten fabricar en volúmenes muy elevados, y pueden sostener estas ofertas, sin afectar sus ingresos.

La industria emplea a más de 70 millones de personas en todo el mundo, y la mayoría son mujeres y niños. 1 de cada 6 personas en el mundo depende del sector moda.

A pesar de gozar de buena cobertura, muchos de esos millones de personas no reciben un salario justo y trabajan en condiciones indignas. Y no me refiero a los diseñadores, ni a los modelos que acostumbramos ver en las pasarelas o revistas.

Habitantes de Bangladesh usando Burqa
Foto: Hasan Almasi

Muchas de las marcas masivas: H&M, C&A y Zara entre otras, producen sus colecciones en países donde no hay normativas ambientales y laborales, que responsabilicen a las empresas del impacto de su actividad. Bangladesh, por ejemplo, es el país favorito de estas fast fashion brands precisamente por esto mismo.

Según un documental del canal DW, las personas de ahí son obligadas a realizar los trabajos de confección, teñido y secado de prendas, por salarios absurdos inferiores a 3 dólares al mes. Al igual que los adultos, los menores de edad deben cumplir con jornadas extensas de más de 15 horas laborales.

Lethal Crysis en su canal de Youtube reveló que los habitantes de Bangladesh tienen prohibido contar la crueldad a la que son sometidos. Constantemente son amenazados por los directivos de las empresas nacionales, encargadas de explotar los recursos ambientales y humanos del país, para cumplir con los pedidos de sus clientes, es decir, las marcas.

En muchas ocasiones, operan en instalaciones que no se encuentran en condiciones óptimas.

Instalaciones de zona de trabajo en Bangladesh produciendo fast fashion
Instalaciones de planta de producción en Dhaka, Bangladesh.

¿Entonces la mano de obra que opera en Bangladesh no es contratada directamente por los retailers? No. Lo que hacen es tercerizar toda la cadena de producción, desentendiéndose de los procedimientos poco éticos, impartidos por sus proveedores.

De esta manera, es como se consigue invadir el mercado de prendas low cost, sin afectar los márgenes de ganancia. Los productos que adquirimos a bajo costo, en realidad no lo son tanto.

La industria nos hace creer que pagamos poco por una prenda, pero el verdadero precio lo pagan otros. Las personas que en este momento están siendo explotadas y el planeta. No hay un balance, no hay un equilibrio, el impacto es insostenible.

La moda sostenible, una solución.

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Es entonces cuando surge la moda sostenible.

El concepto de moda sostenible o sustentable, nace como iniciativa de potencial viabilidad para contrarrestar el impacto ambiental y social de un artículo, prenda o accesorio.

La revista Vogue la catalogó como una tendencia en ascenso que podría durar varias temporadas, pero lo cierto es que es mucho más que eso. La moda sostenible es la respuesta a la emergencia ambiental que enfrenta el planeta, y por ende, todos los que lo habitamos.

El futuro de la moda como la conocemos radica en esto, por ello debemos empezar a entender la moda sostenible, a aceptarla y a integrarla a nuestro estilo de vida.

La moda sostenible también se conoce como moda consciente, y consiste en un conjunto de prácticas que involucra a las marcas, a los fabricantes y a los consumidores. Es decir, todos los actores del ecosistema.

Empezamos a ser sostenibles cuando somos conscientes de que todo lo que se produce genera una huella de carbono que afecta en determinada medida. Hay muchas formas de iniciar en este camino de la sostenibilidad, pero la mejor, en mi opinión, es reduciendo el consumo en general.

Foto con los principios esenciales de la moda sostenible
Foto: Edward Howell

Moda ecológica, moda sustentable, moda consciente, slow fashion o moda ética. Todos estos títulos son definiciones y a su vez formas de comprender la sostenibilidad desde la moda y todas son válidas. Funcionan completamente y son un comienzo perfecto, no tienes que aplicarlas todas desde ya. Tan solo iniciando con una estarás contribuyendo significativamente.

Moda ecológica o moda verde

La que dicta que los materiales de las prendas deben ser nobles y amigables con el medio ambiente, es la moda ecológica.

Como ya sabemos, el algodón tradicional también tiene una huella de carbono alta, por los pesticidas empleados en su conservación. Existe entonces el algodón orgánico que se cultiva libre de fertilizantes químicos, aunque tiene unos costos más elevados y requiere grandes cantidades de agua durante su proceso de crecimiento y teñido.

Por esta razón, las marcas y diseñadores que apuestan por esta tendencia verde, están explorando materiales naturales como la fibra de bambú. Este material crece rápidamente y libre de pesticidas y mientras lo hace, absorbe gases de efecto invernadero. No obstante, el bambú puede ser contaminante por los químicos empleados para suavizar su textura dura. Otra opción es el cáñamo, que se da en abundancia y se puede utilizar para telas ecológicas, aunque hay países donde todavía es ilegal su cultivo.

Entonces como ves, no hay un material 100% libre de huella hídrica o de carbono, todo contamina, pero se pueden hallar formas de hacerlo en menores proporciones.

Otras iniciativas emplean materiales reciclados, reaprovechados o provenientes de remanentes, puesto que no requieren ser cultivados ni refabricados.

Slow Fashion

Contrario al fast fashion, slow fashion consiste en adquirir prendas que tengan un ciclo de vida más largo de lo convencional. Ya sea porque se fabrican en materiales de excelente calidad y perduran en el tiempo, o porque su diseño es circular. Es decir que una vez cumplen su ciclo de vida, sus componentes vuelven a la tierra de manera natural y regenerativa, o se usan para crear nuevos productos.

Se trata de evitar mayormente que las prendas terminen en los vertederos marítimos.

Otro pilar del slow fashion es la reparación de las prendas; si tu sweater tiene un orificio o un fisura, cósela y no esperes a que el daño sea irremediable para hacer algo. De hecho, hay empresas de indumentaria que han invertido en tecnologías de clínica textil, y sus diseños están pensados para reemplazar sus partes, en caso de costuras dañadas o problemas de talla.

Volverse vintage y adquirir ropa de segunda mano también es un método para lidiar con el fast fashion. Con la cantidad de ropa que se produce al año, a este punto ya hay suficiente como para vestir a todo el planeta. Sólo es cuestión de buscar la que se acomode a ti y a tu estilo.

Moda ética

La moda sostenible también es ética, en el sentido en que se concibe, distribuye y consume bajo condiciones legales y honestas para todos los involucrados. Honestidad con el cliente, quien adquiere un producto proveniente de una empresa que es justa en la retribución a sus trabajadores. Honestidad con los empleados de la compañía, que laboren en ambientes e instalaciones óptimos, donde su salud e integridad no se vean comprometidos.

Incluso se puede hablar de moda ética cuando en la producción de indumentaria no se han maltratado animales para obtener su pelaje. Hay comunidades veganas que son 100% cruelty free, y sólo consumen marcas que no dañen ninguna vida animal, sin excepción. Descartando fibras populares como la lana, que se obtiene de los ovinos (ovejas). Bye-bye abriguitos en lana…

Como puedes ver, todas estas son maneras de integrar la moda sostenible. La próxima vez que oigas hablar del tema, ya podrás opinar con propiedad al respecto.

Prácticas a implementar para empezar a ser sostenible

Prendas en tienda de moda sostenible

Mi consejo es que te sumes a la causa y desde ya, cada vez que compres, lo hagas a consciencia, pensando en todas las consecuencias que esto conlleva.

  • Compra sólo prendas que tú sepas que van muy con tu estilo, para que garantices un uso prolongado en el tiempo, y no que serán artículo de una sola ocasión.
  • Dale la oportunidad alguna vez a marcas que estén en tu ciudad, a negocios locales. Así minimizas las emisiones de carbono producidas por el transporte marítimo y aéreo. Imagínate un producto que viaje de la China hasta tu casa, todo el impacto que puede generar.
  • Elige de vez en cuando emprendimientos pequeños, y estarás garantizando comprar colecciones más reducidas y por ende menos contaminantes.
  • Antes de comprar, fíjate en la etiqueta de la prenda. Indaga sobre los materiales y sus propiedades.
  • Haz preguntas como: ¿Dónde consiguen las fibras? ¿Cómo las tiñen? ¿Quién las tiñe? ¿dónde? ¿cuándo? Como consumidor estás en tu derecho de saber estos detalles, no te los pueden negar. Y si lo hacen, algo ocurre. Esto te ayudará a determinar si es prudente hacer la compra, o no.

Con estos sencillos consejos me despido, espero que te sean de gran utilidad. Si te gustó el artículo, compártelo para que más personas aprendan sobre la importancia de ser sostenibles.

Hasta aquí.

Andrew.


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